Esteban, fue nombrado por los apóstoles ministro de la caridad y encargado de distribuir la ayuda diaria a los menos favorecidos.
Predicaba la palabra del Señor y era tan convincente, que muchos discípulos se convirtieron al catolicismo.
Le arrastraron fuera de la ciudad y lo apedrearon. Los que le apedreaban, dejaron sus vestidos junto a un joven llamado Saulo (quien se convertiría y sería San Pablo).
Mientras lo apedreaban, Esteban decía: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Y de rodillas dijo con fuerte voz “Señor, no les tengas en cuenta este pecado” y diciendo esto murió.
Al parecer, en Castromocho, existieron unas reliquias de San Lorenzo y San Esteban, que desaparecieron sobre el año 1980, como un cuadro en lamina de cobre de dicho Santo.
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